Daniel

Camprubí Segura (leer los artículos de Daniel)

TO-MA-TE

Una leyenda familiar dice que tardé semanas en aprender a leer TOMATE.  Que la letra T me resultaba indigesta. Hasta que la saboreé bien y ya no he parado.  Con los años devoré la biblioteca de casa de mis padres, la de los abuelos, la del cole y en cuanto tuve mi primer sueldo tomé la costumbre de comprar todos los meses una novela de cualquier género, un cómic y un libro sobre temas que quisiese aprender, casi siempre sobre economía o empresa.

Sigo igual 20 años después, aunque ahora ya no tengo 5 libros en la mesilla de noche sino un libro electrónico. ¡Caben más libros!

¡Leer un poco todos los días me aporta conocimiento, paz, energía y felicidad!

¿Y tú qué opinas?